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jueves, 8 de enero de 2015

Jueves

¡Tengo una remera puesta que nunca describí antes! ¡Vamos todavía! ¡Que todavía los puedo sorprender!
Es una remera de los Foo Fighters, claro, que no me pongo desde 2012. La compré en el recital anterior, aquel 3 de abril... ¡Oh! ¡Qué lindos recuerdos!
Ese día, mientras pagaba la remera, pensé en lo copada que iba a parecer cuando la tuviera puesta, la única con esa remera en todo Córdoba. Me sentía un ser único con esa remera en la bolsa.
Obviamente que, al día siguiente, el 4 de abril de 2012, durante el segundo recital de Foo Fighters en Argentina, éramos alrededor de 10.000 personas con esa remera puesta, ¿no? Incluida la señora de aproximadamente 55 años que estaba sentada cerca mío y que decía que ella había ido a ver a muchísimas bandas y que lo seguiría haciendo hasta que se cuerpo no aguantara.
De todas maneras, no fue por eso que la dejé de usar, sino porque, como era de esperar, me empezó a quedar infinitamente chica.
Hoy luzco un busto prominente porque me puse mi remera de los luchadores del Foo igual. Ya no me importa nada.
¿Qué les parece si voy al recital del 18 con la remera de James Franco? Digo, para asegurarme de que no voy a quedar como una gila.

1 comentario:

  1. Not a Porn Star Anymore9 de enero de 2015 a las 20:56

    *Gila* n.n

    La remera de James Franco pega para todas las ocasiones: una noche casual en el bar, el recital de los Foo Fighters y mi casamiento (sólo no le cuentes a Randy Fenoli porque le puede hacer mal).

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